#18deJulio

descargaOchenta años del inicio de la Guerra Civil. ¿Lo sabemos todo?. Quizá haya preguntas que contestamos con tópicos que confunden más que esclarecen. Deshaciendo algunos en estas respuestas:

¿Querían las izquierdas la revolución?. No todas las izquierdas querían eso,había partidarios de soluciones parlamentarias, aunque al final el predominio comunista era evidente y también la posible instauración en España de una dictadura soviética. Lo cierto es que al inicio de la guerra los más revolucionarios de la izquierda fueron los anarquistas y en algunos lugares como Barcelona fueron eliminados por los comunistas. La Puerta de Alcalá de Madrid está acribillada a balazos, -y el paso del tiempo nos ha dejado las cicatrices,- pero no son las señales de una batalla entre republicanos y nacionales sino entre socialistas y anarquistas de una lado y comunistas del otro.

¿Era el bando nacional reaccionario?. El bando nacional era tan heterogéneo o más que el republicano. Por ejemplo, en materia económica los proyectos revolucionarios del falangismo iban más lejos que los de algunos grupos de izquierda, y algunos partidos de derecha como el Bloque Nacional de Calvo Sotelo llevaban en sus programas medidas de un fuerte intervencionismo estatal en la economía como correspondía a la moda de la época. De hecho el régimen franquista que surgió de la guerra civil ha sido el más intervencionista que ha existido en la historia de España.

¿Fue un enfrentamiento inevitable? . Creo que se podía haber evitado con un gobierno de concentración nacional salido del Parlamento ante el desorden reinante en las calles o bien con el triunfo relámpago del alzamiento nacional tal y como quería el General Mola. La llamada “solución Mola” también contemplaba algún tipo de gobierno de concentración nacional para resolver la situación. El alzamiento nacional se convirtió en una guerra civil porque fracasó en algunos lugares de España quedando el país partido en dos.

¿Fue una lucha entre idealistas y pragmáticos?. No, creo que en ambos lados había mucho idealismo y mucha maledicencia. En un momento límite como aquel lo mejor y lo peor del ser humano se extrema.

Ojalá que la convivencia pacífica sea la gran lección sacada de aquellos días de horror en los que España puso plomo en sus alas como nunca lo había hecho antes.

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