#ElTajoMuere

imagenNo entiendo como un río, que es vida de forma diáfana y cristalina, puede convertirse en un caudal inmenso de mercancía política. No sé si son peores los sucios espumarajos que bajaban por el Tajo el pasado sábado a su paso por Toledo o el eterno rifirrafe sobre lo que está ocurriendo con nuestro gran rió en las últimas décadas sin que por el momento se atisbe ninguna solución en el horizonte una vez superado el impacto mediático del último escándalo. Lo cierto es que ha sido vergonzoso contemplar el espectáculo, vergonzoso para cualquier toledano de bien ver desde lo alto ese agua contaminada manchada de inmundicia, como si el Tajo, harto de nosotros y paciente hasta la extenuación, se hubiera cansado y nos avisara de ello con esos vómitos de espuma blanca que son un tremendo punto negro en lo que debe ser un agua salvaje, limpia y sana. Pero nuestro río está enfermo y de vez en cuando la enfermedad da la cara de una forma alarmante como ocurrió el pasado sábado con esas infames manchas que desafiaron la foto impoluta de la Ciudad Imperial que les gusta ver a los turistas. Sigue Leyendo……