¿Es nueva la nueva política?

nueva políticaLo apretado de la situación está llevando a nuestros representantes a jugársela en terrenos hasta ahora inexplorados, y no solamente lo digo tras ver a Mariano Rajoy participando con solvencia en un debate a cuatro. Más en lo cotidiano y casero, este mismo fin de semana pude ver como Javier Mateo, el representante de Podemos-Ganemos en Toledo, colocaba cartelería en una  de las farolas de la avenida principal del barrio toledano de Santa Bárbara . Lo hacía a plena luz del día y sin fotógrafos a la vista. A punto estuve de hacerle una foto con mi móvil pero al ir yo  en mi vehículo desistí   por lo farragoso de la operación, y  preferí dejarlo con su trabajo de afiliado en una naturalidad desinteresada que le honra, es decir, todo lo contrario de lo que hacen los cabezas pensantes de la formación a la que representa y a favor de la cual pone carteles, una formación en la que se tiene medido hasta el último de los gestos y la última de las palabras.

Son los de Podemos ciertamente los reyes de la comunicación política que se va imponiendo, y las nuevas formas por ellos impuestas están calando también en su partido rival al otro lado del espectro, el PP, si bien es cierto que adaptándolo a sus modos y maneras. No hay más que ver como la portavoz del PP en CLM, la senadora Carmen Riolobos, le está cogiendo el gusto a Periscope. Lo exige lo encarnizado de una batalla en la que se jugará el famoso último escaño, ese que va a quedar en suspenso en  provincias del perfil de las de Castilla-La Mancha, y que finalmente decidirá hacia donde se inclina la balanza. La situación política es endiablada y los de Podemos se han colado en el tablero de una forma irremediable, son el populismo y actúan como siempre lo ha hecho esta corriente ideológica, jugando a las sombras chinescas provocadas por las ambigüedades y la manipulación de las emociones, por más que algunos de sus más corajudos y bienintencionados representantes, como nuestro Javi Mateo, se empeñen en ver  en  ello la gran solución a nuestros males.

Y sí,  puedes reconocer a Javi Mateo poniendo carteles bajo un sol de justicia y sin que le vea nadie previamente avisado o te puedes encontrar a Tania Sánchez en el metro de Madrid, como también me ha ocurrido recientemente, y a la que por cierto juzgo con bastante menos benevolencia que a Mateo. Lo que tiene la nueva política de momento es una profunda renovación en las formas, y poco más. Si al final todo se queda en eso, escaso habrá sido el bagaje positivo de la llamada Segunda Transición. Si la renovación es en las formas y no llega a los contenidos, si el empuje de los emergentes no provoca una serie de reformas imprescindibles en nuestra democracia de nada servirá el impulso, porque inevitablemente llegará un momento en que Javi Mateo  hará pereza a la hora de irse a poner carteles y a Tania Sánchez casi le tentará más  pillarse un taxi. Y todo quedará en nada. Ya lo vemos con Pablo Iglesias, que ahora ya se coloca corbatilla,  aunque para desgracia nuestra dice que tendremos coleta para rato. Pero no duden que si se la tiene que cortar lo hará. Todo sea por esa causa que para él no es otra que llegar al poder cuanto antes. Esa es la realidad del líder de Podemos por más que Javi Mateo derroche esfuerzos dignos de mejor causa a las doce del mediodía en una farola de Santa Barbara, en Toledo.

Artículo publicado en La Tribuna con el título “La nueva política”

 

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